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10 August 2011 @ 12:24 am
Mi decisión, mis cambios, mi vida  

Aquella inesperada visita me abrió los ojos, no me iba a quedar quieta mientras hubiera gente en peligro. Mi único objetivo en la vida era seguir los pasos de mi padre, como cazadora.
Me encontraba parada ante el escritorio, un impulso me domino, cogí el sobre con mis notas universitarias y las tiré a la basura, junto con los papeles rotos de la matricula para el semestre siguiente. Abrí el cajón, cogí el diario de caza y lo guardé con mis otras pertenencias en la maleta. Estaba preparada para vivir mi propia aventura, sin un destino fijo, sin un camino marcado. Hacía varias semanas que buscaba un caso que resolver y había encontrado el perfecto. En el sur de Dakota habían desaparecido algunos cadáveres, al principio podía parecer tan solo una gamberrada, pero en los alrededores habían, aparentemente, secuestrado a jóvenes con las mismas características. Pelo castaño, largo y ondulado; ojos claros y facciones delicadas. Con suerte, podría encontrar al causante o a los causantes.

La noche estaba al caer, sería mejor que descansara antes de empezar el trabajo. Un cartel luminoso ocupo toda mi atención por unos instantes y vi en el la solución a mis problemas. El cartel rezaba "Motel Inn: descanso placentero". Aparqué en la entrada y fui a recepción para pedir una habitación individual, aunque al parecer no había ninguna, la gente no venía a dormir precisamente. Estaba reventada después de estar horas al volante, decidí darme una ducha antes de dormir. Mientras disfrutaba el agua caliente cayendo sobre mi cuerpo , escuché la melodía de mi móvil. Salí a toda prisa, mojando todo el suelo y perdiendo el equilibrio. Cuándo llegué la llamada se había cortado, pero habían dejado un mensaje en el buzón de voz. Apareció el número en pantalla, para mi sorpresa era el número que me había provocado tanta inquietud. El número que mi padre había garabateado. Ahí estarían las respuestas a todas mis preguntas, llamé al buzón de voz, la inconfundible voz de Dean sonó:

¿Janett? Soy yo, Dean.
¿Donde estás?
Ellen nos llamo preocupada, al ver que no regresabas.
Llevo toda la mañana intentando hablar contigo.
Si oyes esto llámame.

No había caído en la cuenta, Ellen. Ni siquiera había dejado una nota de aviso, pero lo último que quería era que andará Dean detrás mía de niñera. Siempre me ha ido muy bien sola, no necesito a nadie que cuide de mí. Me puse el pijama y me fui a la cama, mis párpados se cerraban de su propio peso y la frontera entre lo real y lo irreal se hacía más frágil. Un sueño se abrió paso en mi inconsciente, el fuego quemaba cada parte de mi ser, el nerviosismo me invadía y unos ojos penetrantes del color del sol me miraban fijamente. En ese instante el tono del móvil me despertó agitada, estaba sudorosa y mi respiración entrecortada. Busqué el móvil en la oscuridad y conteste:

-¿Diga?
- Al fin, nos tenías muy preocupados.
-¿Quién es?.-pregunté con voz amodorrada-.
-Soy Dios, quién sino.
- ¿Dean?
- Si, también me llaman por ese nombre.
- Muy gracioso, ¿te has parado a pensar la hora que es?
- Perdona, bella durmiente.-
- ¿Podrías dejarte de sandezes por una vez y decirme para que llamas?
- Llamó para saber donde estás y traerte arrastrando.
-¿ Y piensas que te lo dire?.
- No, pero tú número sí.- dijo con un tono de jactancia-.
- ¿A qué te refieres?.
-...

Lo siguiente que escuché fué el silencio, me había colgado. No sabía a que se refería cuándo dijo que mi número se lo diría, así que tán solo deje el móvil en la mesita y volví a dormir.
Dormí placidamente hasta que un tenue rayo de luz atravesó la ventana de la habitación. Era hora de ponerse en marcha, me enfundé mi traje de chaqueta y cogí la placa del F.B.I que había conseguido años atrás. Me dirigí al lugar de la última desaparición, busqué cualquier pista sobre el paradero de las chicas o algo que me dijera que las había atrapado. Pero no encontré nada, ni azufre, ni señales electromagneticas, solo hallé desesperación. Seguí buscando en la casa de la última victima, todo estaba relativamente limpio. Ningún caso me había ofrecido tan poco, sostuve la posibilidad de dejarlo en manos de la policía y dar por sentado que no pertenecía a mi campo, al campo de lo sobrenatural.
Me senté un momento en la cama de la chica, con las manos sobre mi rostro, pensando cuál sería mi próximo movimiento. Miré un instante hacía abajo, unas zarpas se aferraron a mis pies y tiraron de mí con fuerza. Choqué contra el suelo con brusquedad, mi vista se volvió borrosa y el golpe dió paso a mi inconsciencia.
Mi cabeza estaba apunto de estallar, intenté abrir los ojos pero no lograba enfocar bien la imagen. Una punzada recorrió mis brazos, un profundo corte se abrió paso sobre mi piel y la sangre empezó a manar. Mi grito desgarrador rompió el silencio y mi mente se dejaba llevar hasta mi propia muerte. Un callejón sin salida, ninguna escapatoria y ante mí, la posibilidad de aceptar mi tránsito hasta la otra vida con resignación.
Justo cuándo pensé que no había vuelta atrás apareció mi protector. Oí el estruendo de una puerta caer, gritos aterradores y el filo de un hacha rasgar el aire. Escuché unos pasos acercarse hacía mí, note una suave respiración y después una voz sutil me susurró al oído:

- Estas a salvo.-

 
 
Estoy en : Kansas
Hoy me siento: predatorypredatory